Paquito D´Rivera en Primera Persona: Entre Chucho y Dizzy; entre Cuba y NY.

La entrevista a Paquito D’Rivera fue gestionada gracias a mi amigo, el gran trompetista, Diego Urcola. El viaje que realizamos con mi esposa el año pasado, a raíz de nuestro aniversario, arrancó en la ciudad de Los Angeles para culminar en Nueva York. Uno de los días que estábamos en la Gran Manzana, jornada muy gris y lluviosa, me encontré con Diego y nos fuimos en colectivo hasta la casa de Paquito, quien nos recibió con una amabilidad y generosidad increíble. Ese encuentro fue el día 10 de junio de 2019.


¿Me encantaría que me cuentes como arranca tu historia?

No vamos a salir nunca de aquí porque eso fue hace muchos años (risas).
Mi padre era un saxofonista clásico. Él fue una persona que importó del Conservatorio de Paris la escuela francesa de saxofón clásica. Nunca tuvo habilidad para improvisar pero le encetaba Stan Getz y Lester Young y yo no lo culpo por eso (risas) y sobre todo Benny Goodman. Una vez apareció en casa un LP de aquella famosa grabación de Banny Goodman en el Carnegie Hall en el año 1938. Ese registro no salió hasta el ’56, según me cuanta George Abakian, que fue la persona que escribió los linesnotes. Murió hace poco. Benny no había querido que la sacara la Columbia, se ve que Benny era bastante maniático. Cuando puso ese disco yo me quedé como loco, “Que es eso…?”.

¿Qué edad tenías?

Si eso fue en el 56 yo tendría 8 años. Nací en el 48. Y él tocaba eso seguido de la versión de Benny Goodman del concierto de Mozart de Clarinete y Orquesta. Desde chiquito crecí con aquel concepto tan “ellingtoniano” de que hay 2 tipos de música, “la buena y la otra cosa” (Good Music an the other stuff) (Risas).

Entonces él me dijo: “Ese es Benny Goodman un clarinetista americano en el Carnegie Hall de la ciudad de Nueva York”. Cuando me dijo Carnegie Hall entendí “Carne y frijol”, (risas), que tiene que ver lo que cocina mi madre con la música del clarinetista ese?. Entonces me explicó que era el Carnegie Hall y desde ahí yo desarrollé una curiosidad tremenda por la ciudad de New York, que era la ciudad favorita de mi madre también. Ella amaba la ciudad de New York, así que su ilusión era vivir ahí o en su país.(risas)

Crecí así, tocando todo tipo de música, hasta que cuando ya tuve una cierta edad y un marcado interés en la improvisación mi padre me llevó a lo de algunos amigos de él, que conocían el estilo.
Todos me decían lo mismo: “Te gusta Benny Goodman, toca arriba de los discos junto con él”. Y lo mismo hice con Charlie Parker.

¿Y cuál fue tu primer instrumento: el clarinete o el saxo?

El saxofón soprano, un soprano curvo. Mi padre fue un pequeño importador de instrumentos y accesorios musicales y representaba en La Habana la “Selmer”, la empresa francesa. Cuando yo tenía 5 años me mandó a buscar un saxofoncito, un soprano curvo, y el clarinete no lo agarré hasta que tendría como 11 o 12 años.

¿Cómo nace el grupo Irakere o todo lo anterior junto a Chucho Valdez?

Todo eso fue mucho después, en el año sesenta y algo, 63, por ahí. Un gran actor mexicano, cómico y bailarín, llamado Alfonso Arau, aquel que hizo la película “tres amigos” mucho después, fundó en La Habana una cosa que se llamó el “Teatro Musical de La Habana”. Ahí tuvo la oportunidad de trabajar con Chucho y con Carlos Emilio Morales, el guitarrista; con Leo Brouwer. Yo aprendí mucho de Chucho, él fue uno de mis primeras inspiraciones, sobre todo en la cosa del jazz. Su padre, Bebo Valdez, era muy amigo de mi padre, eran novios de dos hermanas (risas). De eso me enteré muchos años después aquí, no se casaron con ninguna de las dos (risas). Hice mi primera grabación profesional ahí con Chucho Valdez en un disco que se llamaba “Jesus Valdez y su Combo”. Es música cubana bailable pero instrumental, y eso fue como la semilla de Irakere.

Pero antes fue la “Orquesta Cubana de Música Moderna”, y después de ahí, sale Irakere.
Pero como te dije, Chucho fue una de mis influencias más tempranas, él me lleva como 7 u 8 años. La primera vez que lo vi tocar me llevó un pianista que se llamaba Samuel Téllez.
Fue en una Jam Sessions en un lugar que se llamaba “La Habana 1900”, un sótano. Él vino a mi casa y ensayó una piececitas conmigo y fuimos a tocar ahí con otros dos músicos. Uno era Paquito Hernandez, el otro no me acuerdo, eso fue hace muchos años. Y yo quedé muy impresionado con un chico muy alto, muy joven que tocaba el piano igualito que Oscar Peterson. Eso no es muy fácil hacerlo y Chucho tocaba igualito a Oscar Peterson. Lógicamente después desarrollo su propio estilo. Yo en ese momento no conocía a Oscar Peterson pero me sorprendió su forma de tocar y le pregunté a Téllez: “Y este quién es?”. Y me contestó que era el hijo de Bebo Valdez. Ese fue el comienzo y nuestra relación ha durado hasta hoy.

¿Qué recuerdo tenés de aquellos comienzos con Irakere? Era una manera de fusionar la música cubana con el Jazz y con otros distintos estilos musicales…

Eso lo veníamos desarrollando de siempre, de muchos años. Lo que pasó con Irakere, primero, es el deseo de viajar. La única forma de poder salir de la isla era de músico o de deportista, pero la persona que realmente le pone el sonido afrocubano de los tambores es Oscar Valdez, que no tiene nada que ver familiarmente con Chucho. Me acuerdo que la primera pieza que grabaron se llamaba “Bacalao con Pan” y crearon un ritmo que se llamaba Batum-bata, porque estaba entre una tumbadora y un tambor Batá, tenía un sello. Esa gente creó una forma rítmica muy interesante y a eso ponele arriba frases de Bobop. Era una cosa única y nosotros no lo sabíamos.

Lo mismo hicieron Dizzy Gillespie y Charlie Parker. Gillespie me dijo: “Nosotros no estábamos tratando de inventar nada, estábamos tratando de ser creativos y traer cosas frescas, y salió eso”.

¿Cuándo llegaste a New York y te instalaste?

En Octubre de 1980. Yo había estado aquí dos veces antes, en el 78 y en el 79, porque el Ministerio de Cultura había firmado un contrato con CBS. Fue una cosa insólita. Los americanos habían estado allá, Dizzy Gillespie había estado allá en el 77, Stan Getz con Joanne Bracken en piano, y varios más. Fueron en un crucero, fue en la época de Jimmy Carter, y compartimos con ellos varios momentos, pero nadie sabía que ellos estaban ahí.

La cosa que cuando ellos llegan a los EEUU, DIzzy y Stan Getz contactaron a Bruce Lundvall que era el presidente de CBS y les hablaron del grupo Irakere. Eso fue lo que hizo Bruce, se fue para allá y así fue como firmamos y grabamos con CBS tres discos. Ese fue el lanzamiento internacional de Irakere. Fuimos a tocar al Festival de Montreux en el 79, e hicimos Carnegie Hall sin anunciar. Esa noche estaban McCoy Tyner y Bill Evans en dúo. Bruce Lundvall arrendó el teatro para que nosotros toquemos esa noche sin previo anuncio.

¿Vos te instalas en Nueva York a partir de una gira?

Si, en España abandoné el viaje y ya no regresé más. Me quedé en España en Mayo de 1980. Estaba sucediendo una cosa muy fea allá, los sucesos de la Embajada del Perú, se metieron 11.000 personas en el espacio de la casa esta, una cosa muy fea, y salieron en dos meses 125.000 cubanos por mar. Esa fue una cosa muy triste. Así que a partir de todo eso decidí que no quería regresar más a Cuba, que no quería vivir más ahí. Fue muy triste porque perdí muchas cosas, la niñez de mis niños, mi matrimonio. Todo en la vida tiene un precio y yo siempre quise vivir en Nueva York. Mi mamá y mi papá ya vivían aquí. Mi mamá se vino en el año 68 con mi hermanita de 5 años y mi papá en el 70, a él no lo dejaron irse hasta el 70.

Y en España estuve esperando seis meses mi Visa de entrada a acá, porque mi mamá, como ya era ciudadana americana, podía reclamarme. Entonces llegué a Nueva York en Octubre del ’80.

Uno de mis primeros trabajos fue con David Amram, aquel que me dijo: “Vas a ver que ahora van a comenzar a llamarte todo el mundo…”, y no me llamó nadie (risas). Entonces fui yo quien empezó a llamar a la gente.

Dizzy me dio una gran oportunidad. Me acuerdo que estaba con mi quinteto en Washington y en aquellos días a Toots Thielemans le había dado una embolia. Fue muy afortunado que eso no le afectó su forma de tocar y se recuperó. Yo estaba trabajando en Washington, me suena el teléfono, atiendo  y me dicen: “Hola, habla Dizzy Gillespie”. Había hecho un solo trabajo chiquito con él en una Big Band en el Lincoln Center. Cuando atiendo quedo sorprendido y le digo: “¿Dizzy, qué pasa, puedo ayudarte en algo?”.

Entonces me cuenta lo de Toots y me dice que se iban a ir por una gira por Europa. “¿Tu quieres venir en su lugar?”, y yo le respondí: “Mira Dizzy, yo no soy tan famoso como es Toots…”, y Dizzy me interrumpe y me dice “QUIERES HACER LA GIRA O NO?”, (risas). “OK”, le dije de inmediato. Así fue que yo hice esa gira y eso me abrió todas las puertas. Le voy a estar eternamente agradecido por eso. Dizzy fue una persona muy generosa conmigo.

Claudio Parisi

nació en Buenos Aires en 1960. Es arquitecto y periodista. Desde 2001 forma parte y conduce programas de radio vinculados a la música en general y al jazz en particular: Revuelto Gramajo, Soñando barcos, Jazz & Black, y columnas en varios programas como Rincón porteño (Nominado al Martín Fierro en 2010), Amigos del jazz argentino y Tiempo de decir, por distintas radios como FM 88.7 La Tribu, AM 1010 Onda Latina, AM 990 Splendid, AM 650 Radio Belgrano, AM 570 Radio Argentina, AM 1550 Estación Quince Cincuenta y FM Urquiza 91.7. En la actualidad conduce el programa La Herrería –llamado así como homenaje al legendario periodista de jazz Nano Herrera–, con diez años de historia y más de quinientos entrevistados entre músicos de la Argentina y del mundo.

2 Comments
  1. Estimado Claudio: Excelente nota Paquito para mí es un gran músico,y tuvo junto a otros grandes, el buen tino de crear esa belleza de música que es el Latín Jazz, aportarle al jazz la riqueza de la música latina fue un gran acierto, gracias

    Luis A.Oviedo

    1. Querido Luis, MUCHÍSIMAS GRACIAS!!!!!!
      Coincido con vos con respecto a lo que es Paquito como músico y el aporte que le hizo al jazz y te agrego que aparte es un excelente anfitrión y hace un muy rico café, jajaja. EXCELENTE MÚSICO Y MEJOR PERSONA.
      Abrazo enorme y nuevamente muchas gracias
      Claudio

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