Rusia y el Jazz: entre lo musical y lo político

Rusia acaba de patentar la primera vacuna contra el coronavirus y tomó las primeras planas de todos los diarios del mundo. De fondo, una lucha de poder geopolítico y económico que lleva más de un siglo de historia. El desarrollo del Jazz, icono de la cultura popular norteamericana, en el país soviético no estuvo ajeno a estos movimientos.

Música de Cabaret y entretenimiento

A principios del Siglo XX el Jazz ingresó a Rusia a través de Europa. Era considerado música de entretenimiento y se tocaba en los cabarets de Moscú y Leningrado (hoy San Petersburgo). Sin una oposición política firme, se creía que era música de la minoría afroamericana oprimida y podía utilizarse como instrumento político. El 1 de octubre de 1922 se celebró en Moscú el primer concierto de jazz con músicos aficionados.

Con la Revolución Bolchevique las cosas cambiaron. Comenzaron a cerrar los cabarets para frenar el consumo de alcohol y defender los valores morales y familiares del stalinismo. En 1929 se crea la Asociación Rusa de Músicos Proletarios y toman el control de la producción musical, frenando el desarrollo de un auténtico Jazz ruso.

El Jazz prohibido

A partir de Stalin el género fue prohibido en la URSS. Secuestraron discos y detuvieron a los stilyagi, que eran una comunidad contracultural aferrada a la música occidental entre otras cosas. Además no se podían tocar ciertas notas, ritmos o sonidos asociados al Jazz. Un caso emblemático y extremo es el de los saxofones: desde la agencia gubernamental dedicada al control de la música confiscaron todos los instrumentos.

Ya durante la Guerra Fría, la propaganda comunista consideraba al Jazz como un elemento de la burguesía occidental y realizaba campañas en su contra con frases como “Hoy toca jazz, mañana traicionará a su país”.

Explosión y desarrollo

En los 60s comienza la liberación de restricciones y se abrió una puerta para el desarrollo del Jazz soviético. El sello discográfico estatal Melodiya editó el primer disco del género en 1962. Se produjo una expansión de la música a tal punto que se crearon gran cantidad de bandas y orquestas, fusionando el Jazz con ritmos locales; también aparecieron libros y películas. Todo esto llevó a la inauguración en 1964 del legendario club The Blue Bird en Moscú.

El desarrollo siguió sostenido hasta principios de los 90, cuando se desintegró el bloque soviético y Rusia volvió a ser Rusia, pero con crisis económica. Los artistas comenzaron a abandonar el país provocando un vacío en el Jazz hasta el 2000.

Hoy, con una economía ya recuperada y una posición estratégica en la política mundial, el Jazz se desarrolla en Rusia con total libertad. El club Kozlov de la capital rusa fue elegido en la última década como el mejor club de jazz del Mundo, según el sitio web All About Jazz, dejando atrás a Bop Stop de Cleveland y el mítico Village Vanguard neoyorkino.

Gabriel Cygielnik

Periodista. Dirigí LivingJazz Magazine, fui Director Artístico de Bebop Club y el Uco Jazz Festival y prensa en Boris Club y la Fundación El Sonido y el Tiempo, además de la agencia Prensar y Difundir. Millennial, de primera camada.

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